Oda a las comisiones

OURENSE

DE REOJO | O |

26 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

BORRACHOS de celebraciones, de bombas de palenque, de orquestas casi horteras, de bailes agarrados. Borrachos, nos deslizamos por los campos da festa, por los bares de las comisiones. Un cubata y ya borrachos. De fiestas populares. Detrás de los patronos, de los foguetes, de la pachanga, un grupo de vecinos. Se molestan en recaudar fondos. A puerta fría, casi como vendiendo seguros. O enciclopedias. Se molestan en editar el libro de las fiestas, el programa y reparten música, deporte y ocio por las páginas salpicadas de publicidad. Nunca el márketing fue tan de andar por casa, nunca tan apañado. El día de la fiesta, a las cuatro de la tarde, mientras el pueblo duerme la siesta, se lían el toldo a la cabeza, montan el bar, colocan las botellas, alinean los kases y las fantas, preparan el hielo. No les deben nada a los santos patrones, no ganan nada, pero gastan su tiempo libre, lo despilfarran, sólo para que sus vecinos, sus paisanos, disfruten en verano de tres días con luces de colores y banderines. Cuando corren malos tiempos para la convivencia, las comisiones de fiestas dan lecciones de buen rollo. Hasta de solidaridad. Ahí queda eso.