O espello Las fiestas de Ourense llegan hoy a su fin con la celebración del último concierto en el que el solista Sergio Dalma recoge el testigo de las emociones pasadas
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Se acaban las fiestas de Ourense y se va la música a otra parte. Se acaba el Corpus; esto es, los conciertos para un amplio espectro de la población que ve colmado su fanatismo -el del fenómeno fan- con la presencia de sus ídolos musicales. Los denominados pijos Hombres G dieron el viernes por la noche una muestra de buen hacer y colmaron de placer y de recuerdos a las adolescentes de hace 20 años y a las de nuevo cuño. Talluditos, algo alopécicos e igual de niños bien que entonces, los Hombres G no defraudaron a su público. Los Suaves perviven como la banda de calidad que son. Con placita propia en el corazón del Ourense vello y en el de numerosos ourensanos de varias generaciones, estos músicos de larga trayectoria evidencian -como otros grandes grupos internacionales de su época- que la buena música no entiende de edades. Un público enfebrecido y entregado de antemano como mandan los cánones rockeros, lo demostró el 19 por la noche. Después llegó el reconocimiento oficial. Larga vida a Los Suaves. ?as fiestas del Corpus son, de los 18 en adelante, la exaltación de los conciertos; los ídolos en directo y a escasos metros y la pasión entre palmas, bailes y -este año- un sofocante calor anticipando lo más tórrido del verano. Si los grupos no fallaron, aún menos falló un público para todos los gustos que salió de Os Remedios con las expectativas colmadas. Hoy, fin de fiesta, le toca el turno al romántico solista catalán Sergio Dalma.