DIAGONAL | O |
03 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.YA ESTÁ. Misión cumplida. Seguiremos sufriendo la plaga de los incendios forestales, pero ya tenemos un número aceptable de cabras montesas en los montes del Xurés y Invernadeiro. Cabeza arriba, cabeza abajo, sumamos un centenar de ejemplares. Que no está nada mal. La especie había desaparecido a finales del siglo XIX. Prácticamente coincidió su extinción con la entrada de la filoxera, aunque poco tenga que ver una cosa con la otra. El caso es que su perfil había desaparecido de los montes de la provincia y ahora vuelve a ser perceptible su singular cornamenta, merced a los ímprobos esfuerzos de la Xunta de Galicia, de la Consellería de Medio Ambiente. Hace ahora once años que se importaron los primeros doce ejemplares. Desde entonces, pasito a pasito, la cabaña ha crecido de forma significativa. Cada día tenemos más cabras montesas, (que no es una cabra cualquiera, oiga), e incluso la mayoría puede disfrutar de una peculiar libertad, limitada, en la medida en la que los animales no pueden salir de los espacios en los que están confinados y bien controlados por la autoridad. Qué mejor sitio que Ourense, visto así, para afianzar este proyecto.