CONTRAPUNTO | O |
14 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HABRÍA que hacerle un monumento y me temo que ni lleve una palmadita en la espalda. En una provincia en la que ni las más tenebrosas estadísticas empujan a la dimisión, el director del Inem lo deja todo con la disculpa formal de que quiere reorientar su vida. Habría que aplaudirle si no fuese que las sombras de su gestión hacen de su marcha la crónica de una muerte anunciada.