El cura utópico

JOSÉ A. VÁZQUEZ BARQUERO

OURENSE

DESDE LAS AULAS | O |

10 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A BUEN seguro tendrá defectos y habrá cometido errores. Pero sin duda su obra es excelsa. Mucho más que el legado de ciertos politicastros que le vejan y humillan. Por no pertenecer al régimen. Por no rendir pleitesía a los poderosos. Por criticar lo inaceptable. Por reivindicar un cristianismo utópico comprometido con los necesitados. Con la paz, con la justicia, con la solidaridad y, sobre todo, con los más débiles: los niños. Pero tal línea argumental no es asumible por los nostálgicos de la división azul. Los intransigentes que incoaron expedientes de ocupación. Que propiciaron denuncias infundadas en complicidad con pestilentes personajes. Y que, para colmo, pretendieron despojar al padre Silva de su más preciado tesoro, la honorabilidad. Porque estos prepotentes retrógrados y recalcitrantes son así. Prefieren curas sumisos, dóciles y complacientes. Predicadores que justifiquen desde el púlpito el status quo imperante y pidan el voto conservador a la parroquia. Nada de velas contra la guerra ni homilías recriminatorias. ¡Viva la muerte crematística y el negocio macabro y buitrero!. Pero don Jesús les salió rana y croará eternamente. Amén.