Un barquense, implicado en dos accidentes ferroviarios en 7 días

Javier Benito
Javier Benito O BARCO

OURENSE

LOUXA

Este vecino de O Barco, que sufrió retrasos y viajó en bus por idéntico motivo la pasada semana, critica el abandono de servicios por Renfe

03 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

? José Luis Delgado no se le olvidarán las fiestas navideñas. Y mejor que no le mencionen a Renfe durante unos días. Al menos hasta que desaparezca su enfado tras convertirse en protagonista de los últimos sucesos que tuvieron a la línea ferroviaria Palencia-A Coruña y a los descarrilamientos como protagonistas. Este vecino de O Barco presentará una reclamación ante Renfe para que le devuelvan el dinero del billete con el que viajaba de Barcelona y su villa natal. Un viaje que se prolongó durante diecisiete horas tras verse implicado, junto a otras 490 personas, en el accidente sufrido por el Estrella Galicia. El suceso se produjo hacia las seis y media de la mañana de ayer, en la localidad leonesa de San Miguel de las Dueñas. Cuenta José Luis que estuvieron parados durante casi tres horas en el interior de un túnel, sin iluminación ni aire acondicionado o calefacción. «Nos quedamos a oscuras y nos dimos cuenta de que hubo un accidente porque veíamos a agentes de la Guardia Civil con linternas alrededor del tren», explica. Pero el susto fue mayor al comprobar que estuvieron a punto de precipitarse por un terraplén de mucha altura hasta el cauce del río Sil. «Resulta lamentable el estado en que está la línea entre Palencia y A Coruña, parece que quieren desmantelar el servicio», critica este vecino de O Barco, argumentando que existen taludes verticales, con múltiples desprendimientos como el que ayer afectó por segunda vez a esta línea ferroviaria. Y prácticamente en el mismo lugar que el viernes de la pasada semana. Y de nuevo con cierto protagonismo, desagradable, para José Luis. Explica este vecino barquense que ese 27 de diciembre iba a coger en la estación de O Barco el tren con destino a Barcelona. Pero pasaba el tiempo y no llegaba. Además, desde hacía tiempo no había ningún trabajador de Renfe en las instalaciones. Tampoco algún cartel anunciando que la línea estaba cortada y tenían que viajar en autobús. «Una persona que esperaba tuvo que llamar por teléfono para enterarnos del problema y tuvimos que ir cinco horas en autobús; es una verguenza cómo desmantelan servicios», dice.