La cancelación de una función por falta de público en Ourense anuncia malos tiempos para la familia circense El circo es para los artistas su casa y sus vidas se desarrollan en torno a él
05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Por la tarde se levanta el telón, pero la vida en el circo Olimpia comienza mucho antes, alrededor de las ocho de la mañana. A esa hora los más jóvenes de la compañía tienen que levantarse para llegar a tiempo a la escuela a las nueve. Los niños Dimiter, Dayana, Bryan y Soledad acuden como cada día al aula itinerante que acompaña al circo para seguir con sus estudios, hasta las dos de la tarde. Y con ellos Gabriel Castro, el maestro, uno más de la familia circense. «A mí, de momento, no se me ha dado por el espectáculo, pero existen compañeros en otros circos que además de impartir clases participan en las funciones con diversos números», comenta. Y mientras tanto, los hombres y mujeres que forman parte de la compañía dan de comer a los animales, preparan el recinto y, como cualquier familia, -según comentan- realizan las labores propias del hogar. La tarde, tras la comida y un descanso, se dedica a los ensayos y a la preparación de nuevos números, ya que las actuaciones varían de año en año y es importante renovarse. Unas horas antes de que de comienzo el espectáculo, los artistas preparan todo su vestuario, maquillaje y a los animales. Y tras las dos horas de diversión, vuelta a la normalidad. Mañana otro día más.