Cubrir la vacante de Ourense tiene más miga de lo que parece. Segundo Pérez fue candidato en otro tiempo a sedes como Jaca, propuestas que rechazó. Hoy está en una edad casi límite para acceder al episcopado, guinda que de un tiempo a esta parte le ha pasado muy de cerca. Es amigo de Carlos Osoro al que acompañó en la ceremonia de consagración en febrero de 1997 en la catedral ourensana. Pérez suena justo en el momento en que se apagan los sones de nombres de otros obispos auxiliares como el de Compostela, uno de los de Madrid o un vicario de la archidiócesis de Burgos. A buena parte de los arzobispos españoles no les disgusta Segundo Pérez, en cuya candidatura se nota sin duda la mano de monseñor Osoro Sierra, cabeza de la sede metropolitana ovetense. En el seno de la oficialidad de la Iglesia hay quien considera que los arzobispos piensan, en este caso del nombramiento para Ourense, de diferente modo al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco, quien tendría en su cabeza el nombre de otro candidato más alejado de la realidad gallega pero que no contaría con el peso de la mayoría de la propia Conferencia Episcopal. En las últimas semanas ha habido movimientos en la estructura de esta institución lo que quiere decir que la resolución de la vacante de Ourense, estaría muy avanzada y entregada al Papa.