De charangas y otros remedios

La Voz

OURENSE

MIGUEL VILLAR

RUTH NÓVOA EN LA CALLE Con la bobada de la tormenta estoy que no me hayo en las fiestas. Ayer fue un día raro. Climatológicamente hablando. O no. La cosa es que no había mucho ambiente en la calle, por más que se empeñasen, y se empeñaron, las charangas. Y es que, aunque no exista explicación razonable, esa música tiene algo. Es indiscutible. Y más si te persigue a lo largo de todo el Paseo. Pero tampoco es cuestión de ser derrotista. Ni negativo. A lo mejor sí hay ambiente. Y lo que pasa es que yo no lo encuentro. Me quedan seis días.

03 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Bochorno. Me paso todo el día temiéndome la tormenta entre sofocos, por este calor extraño. Aparece una charanga en los estudios de Radiovoz pero no consigo animarme ni con esas. Me da a mí que hoy no tengo el cuerpo para fiestas. Repaso el programa. Creo que lo de los juegos infantiles ya me rebasa. Es probable que mis amigos madrugadores, que empiezan a trabajar a una hora razonablemente temprana, no se animen a la cañita en la plaza, con Antón Seijo y Cristina Pato como banda sonora. Y mucho menos a un mojito en el rollito cubano de la Alameda. Así que reparo en el teatro de calle -la sexta edición de la Mostra de Teatro de Rúa- que en el año pasado me cautivó. Y decido ponerme, simbólicamente, el traje de fiesta. Actuá Latitili Teatre -volverán a hacerlo hoy- en las inmediaciones de los Jardines del Padre Feijoó. Se oye música, bullicio, gente que se para sorprendida... Sin tiempo para el «Empiece ya...» una de las actrices nos emplaza a las nueve, una hora más tarde de lo previsto en el horario. Mi gozo, de verdad, en un pozo. Pero cuando estoy a punto de caer en la más absoluta de las apatías, la charanga Ecos del Cidacos se pone en marcha, con su uniforme verde. Y me salva de lo insalvable. Me rescata del peligro de olvidar que estamos de fiesta. El Corpus, ya se sabe. Benditos ellos.