«Fiestas, cumpleaños y así»

P. S. OURENSE

OURENSE

Varios testigos señalan a un acusado de narcotráfico como la persona que les vendía cocaína en O Barco Es infrecuente, pero a veces ocurre. Varios testigos, todos ellos vecinos de O Barco y consumidores esporádicos de cocaína, señalaron ayer a un acusado de tráfico de drogas como la persona que les suministraba droga. Todos fueron detenidos a raíz de una investigación de la Guardia Civil, apresados a la luz del día y sin paños calientes. Alguno de ellos admitió que se había sentido presionado, pero, sea cual fuere el trato recibido, ayer corroboraron las imputaciones a José Manuel Rodríguez.

13 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los testigos eran amigos entre sí. Tomaban cocaína de vez en cuando, sobre todo durante los fines de semana y cuando había algo que celebrar. «Fiestas, cumpleaños y cosas así», según uno de ellos expresó ayer al tribunal. Las pesquisas de la Guardia Civil, que incluían el pinchazo de los teléfonos del acusado, uno móvil y el fijo del bar «Santa Rita», que regentaba en O Barco, permitieron acumular pruebas que los guardias consideraron suficientes. Y actuaron. El día 9 de abril de 1999 fueron apresados sobre las ocho y media de la tarde el acusado y quien entonces era un comprador, (ayer testigo de cargo), Emilio J.V., «moro», cuando aquél le iba a entregar 4,1 gramos de cocaína. Los otros testigos, que en algún momento habían adquirido droga al acusado, según declararon ayer, fueron arrestados con posterioridad. Y todos pudieron sentir el peso de la situación y una perspectiva incierta. Sin paños calientes. Uno, detenido en su propia casa; el segundo, en el gimnasio donde trabajaba; el tercero, en el colegio donde ejercía como conserje, aprovechando el momento del recreo. Todos se mostraron disgustados e incómodos por el trato recibido, por la incomodidad de las declaraciones y los calabozos que entonces conocieron. Pero ninguno dudó a la hora de incriminar a José Manuel Rodríguez, «Longui», que se enfrenta a una petición fiscal de once años de cárcel y 45 millones de pesetas (270.455,45 euros) de multa. La vista se reanuda hoy con el testimonio de los guardias civiles y, previsiblemente, las conclusiones de las partes.