Senegaleses en Arnuide

La Voz

OURENSE

MIGUEL VILLAR

FÚTBOL

16 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

LUIS MANUEL RODRÍGUEZ OURENSE Senegal es un país del occidente africano, cuya capital Dakar concentra la mayor parte de sus habitantes y encierra un mito en el mundo del deporte, gracias al rally que termina en sus playas. En los mentideros balompédicos, su reciente clasificación para el Campeonato Mundial, tras eliminar a tres gigantes norteafricanos -Marruecos, Egipto y Argelia- desató la pasión por el fútbol. Dos de sus nativos, habían abandonado el país con anterioridad para emigrar a Galicia y, hoy en día, se calzan las botas en el vestuario del Arnuide de la Tercera Regional: Oumar Ndiaye y El Bachir Nyass. Ambos coinciden en que «las cosas han cambiado mucho en Senegal, pero hace años, muchos jóvenes tenían problemas para jugar, porque no lo permitía el jefe de familia». Sus compañeros simplificaron los apelativos para convertirlos en Omar y Basilio. Éste último ya es bien conocido en los campos ourensanos, tras militar en el Pinturas Velo de veteranos y en el Rayo Pontino. Trece de sus treinta y nueve años los pasó en nuestra provincia, dedicándose en la actualidad a la venta de artesanía y productos varios en un establecimiento de todo a cien. Sobre su paso por la competición ourensana, resalta que «no nos tratan mal, pero siempre hay alguno que la toma con nosotros». Omar se gana la vida colocando parquet y va más lejos, al subrayar que «hay un árbitro que me tiene manía y me enseña tarjetas en cuanto abro la boca, pero es una excepción». Oumar llegó hace apenas dos años a la ciudad de As Burgas, para reunirse con su hermano. Por atascos burocráticos no pudo obtener la licencia federativa, pero ya disputó el pasado año varios amistosos con el Arnuide. A sus 32 años, se mueve por la banda izquierda y luce visible vocación ofensiva, al contrario que su compatriota, que gusta de organizar el juego en la medular. El zurdo reconoce que «desde los diez años, en Senegal, ya seguía de cerca los triunfos del Real». Su actual compañero, es la antítesis. Se define como antimerengue.