¿A quién beneficia el arbitraje? A mi no

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

Álvaro Ballesteros

02 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Procedimiento sumarísimo del sistema arbitral 

El actual sistema arbitral de consumo es un procedimiento extrajudicial «sumarísimo» que pretende la acelerada resolución de conflictos entre el consumidor y el vendedor. En este tipo de procedimiento no se garantiza el desarrollo de un proceso justo, pues lo que prima es la rapidez con la que se han de fallar los laudos a fin de descongestionar los juzgados.

El vendedor está condenado a un fallo-laudo desfavorable desde el mismo instante en el que el consumidor formaliza una denuncia (sea de la índole que fuese). Las posibilidades que el vendedor tiene de defenderse son casi nulas. No le ampara la presunción de inocencia; es él quien, en teoría, ha de probar que el objeto de la denuncia es infundado. Y digo «en teoría», porque aporte las pruebas que aporte para demostrar su buena praxis comercial, apenas van a tener peso alguno frente a lo que a lo que al consumidor se le antoje alegar (sin necesidad de demostrar que lo que manifiesta es cierto).

La imparcialidad de estos arbitrajes es, simplemente, inexistente. El consumidor siempre tiene la razón, y de antemano tiene asegurado un laudo favorable. Para más inri, contra la resolución que adopte el laudo arbitral no cabe apelación ni recurso ordinario.

El deterioro de un bien, debido a un evidente incorrecto uso o mantenimiento, puede obligar al vendedora entregar un nuevo artículo de idénticas características; basta con que el consumidor niegue tal uso o mantenimiento erróneo (no es necesario que pruebe o demuestre nada). El laudo ratificará que dicho deterioro es, simplemente, consecuencia de «un defecto de fabricación» que se manifiesta meses o años después de la adquisición del producto.

Si a usted se le oxida la patilla izquierda de sus gafas porque la ha sumergido en lejía, le invito a que denuncie a consumo al fabricante. Este tendrá que probar que usted la ha sumergido en lejía, y como no puede hacerlo, el laudo le obligará a indemnizar a su víctima con unas gafas nuevas, argumentando que el material de la patilla izquierda (al contrario que el de la derecha) es defectuoso. Estos procedimientos «sumarísimos» son prácticos y baratos para la Administración, pues, además de descongestionar los juzgados, dan al Estado el cariz de un padre protector que sacrifica la equidad, la justicia y la verdad en aras de la celeridad y la defensa a ultranza de su protegido.

El actual sistema de arbitraje de consumo es una pantomima en la que los vendedores siempre salimos perjudicados. Estamos hartos de vernos obligados a sobrevivir a expensas de la picaresca y abusos del consumidor (sabedor de que denuncie lo que denuncie tiene el triunfo asegurado). Ana Álvarez.

 El fascismo aplicado a EE.UU.

El abc de las dictaduras fascistas, es la Biblia que Donald Trump sigue como manual. Se inventa un enemigo interno «la izquierda y los inmigrantes», un chivo expiatorio, siempre los más débiles.

Se inventan amenazas externas, comunistas, los musulmanes, extraterrestres, Cuba, Venezuela, Irán, China... Eso es lo de menos. Lo importante es que la sociedad se trague toda la basura con la que desde medios y redes sociales van a alimentar su miedo, su odio, y la embrutecedora ignorancia.

Se siguen al pie de la letra las teorías sobre desinformación y manipulación de masas que Goebbels, el que fue ministro de propaganda de la Alemania nazi, usó y demostró que funcionan: repetir una mentira mil veces hasta convertirla en verdad.

Usando estas herramientas con el poder del dinero y de la jefatura del Estado va aplastando la posible resistencia, degradando las instituciones, hasta que la dictadura fascista basada en el miedo, el odio y la ignorancia quede implantada. Además, gracias a su aliado y cómplice Benjamin Netanyahu, cuenta con su propio Holocausto. En esta ocasión el Israel sionista le proporciona un genocidio contra el pueblo palestino, uno de los chivos expiatorios de Trump: los musulmanes, que además le traerá beneficios económicos con el gas.

Mientras, también amenaza a Venezuela y luego vendrán otros enemigos. André Abeledo Fernández.