Es curioso que sean solamente los ciudadanos a título individual los que ya tengan interiorizado que la solidaridad entre individuos es un vínculo que facilita la convivencia en democracia.
Es curioso que acabemos convencidos de que la financiación pactada entre ERC y el equipo de Pedro Sánchez no será solidaria con el resto de comunidades autónomas, pero que así tiene que ser.
Es curioso que aceptemos un discurso que vapulea la imagen de ricos contra pobres, cuando los datos cantan y la mayor parte de la recaudación del Estado procede de la clase media.
Es curioso que ningún miembro del Gobierno se atreva a decir que será precisamente esta clase media la que pague el desaguisado catalán. Prepárense ustedes para una bofetada de impuestos. Subirán irremediablemente. No se sorprendan.