No trabajar más allá de lo pactado

Pedro César Martínez Morán DIRECTOR DEL MÁSTER EN RECURSOS HUMANOS DE COMILLAS ICADE

OPINIÓN

EXTENDA | EUROPAPRESS

03 oct 2022 . Actualizado a las 08:24 h.

El paradigma del trabajo como centro de la propia existencia de las personas está en duda. Vivir para trabajar o trabajar para vivir. Mismo debate con actores diferentes. Las redes sociales viralizan motivos en favor de uno u otro argumento.

El último invitado a la discusión y que nace en una red social es el quiet quitting. Este concepto se viene traduciendo como una dimisión interior o renuncia silenciosa. No supone una actitud perezosa o deseosa de abandonar las responsabilidades. Por el contrario, prioriza la concentración en las tareas y funciones pactadas. Pero no quiere extenderse más allá de eso. Se erige como una protesta casi invisible. Algunos autores subrayan que el quiet quiting está relacionado con la existencia de malos jefes o con que haya ambientes tóxicos en las organizaciones.

El viento de cola de la cultura organizativa preferida por los trabajadores empuja desde hace varios años en favor de la conciliación de la vida laboral y personal y de un incremento en la autonomía y flexibilidad. Las organizaciones ya no se mueven apoyadas en el singular de una sola persona. Necesitan la combinación plural y coral de todos.