Andalucía como ejemplo

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

BENITO ORDOÑEZ

27 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«No hay ninguna figura delictiva de la que se me pueda imputar». Así de tajante se mostró José Antonio Griñán en agosto del 2013 al presentar su dimisión como presidente de la Junta de Andalucía. La jueza Mercedes Ayala lo situaba en la cúspide de una estructura piramidal que practicó el fraude durante más de una década.

El Supremo acaba de sentenciar que sí existe una figura delictiva, no solo para Griñán, sino también para Manuel Chaves, para un vicepresidente y para cinco consejeros, entre ellos Magdalena Álvarez, que tantas lecciones de ética y buen proceder nos dio como ministra. Especialmente a los gallegos.Y las condenas de prisión e inhabilitación llegan por prevaricación y por impulsar la implantación de un procedimiento delictivo para la distribución de ayudas y subvenciones, aún a sabiendas de que existían presuntas irregularidades. Que propiciaron, a la vista de todos, un fraude de 680 millones de euros de las arcas públicas. Sin control alguno.

La corrupción a propósito de los ERE andaluces era por todos conocida. Fue una comidilla desde antes incluso de que la jueza Ayala iniciara el procedimiento. Colegas de profesión te describían con pelos y señales las artimañas de unos y otros, incluidas las del chófer que se pulió 25.000 euros en cocaína. Y se desconocen cuántos más en prostitución.