Con las vacas a la playa

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

26 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Quienes vivimos en pueblos pequeños, como es mi caso, tenemos ventajas e inconvenientes. Disfrutamos de la tranquilidad o del contacto con la naturaleza, pero a cambio aceptamos algunos inconvenientes que, en la mayoría de los casos, son inevitables cuando de pequeños núcleos de población se trata.

Los problemas empiezan a surgir cuando nuestros pueblos, como también es mi caso, se convierten en polos de atracción turística y la apacible parte positiva de vivir en un lugar pequeño se convierte en un infierno. Tráfico, aparcamientos inverosímiles, invasión de aceras, etcétera, convierten la llegada del verano, por pequeño que sea el pueblo, en una vuelta al turismo de las películas de Torremolinos.

La justificación de por qué debemos soportar la invasión estival es la importancia económica del sector turístico, cuando en estos pueblos no más de un uno o dos por ciento de la población depende económicamente de esos ingresos. Muchos de esos pequeños núcleos no tienen más allá de un par de bares y, en el mejor de los casos, una pequeña tienda; piensen en Peñalba de Santiago, Colinas del Campo o el propio Redes.