Lo que nos sucedió el sábado a los gallegos con el Benidorm Fest es que estábamos convencidos de que si las Tanxu no eran las ganadoras, ahí estaría Rigoberta. Ella era nuestra opción también, la esperábamos, porque nos gusta a rabiar ese temazo: «Mamá, mamá, mamaaá». Ese himno que se te cuela por las entrañas y nos araña a las mujeres. «Por tantas mmmaaammmammammamá». Rigoberta es una delicia, y con eso deberíamos quedarnos, porque ella al igual que Aida, Sabela y Olaia nos llevan por el mejor de los caminos en lo musical, pero también en lo que representan para el feminismo. Paula Ribó se puso Rigoberta, su álter ego musical, por un impulso, y escogió Bandini por un personaje del escritor John Fante. Nos lo contó en la revista Fugas en octubre del 2021, después de sobresalir con su temazo Perra. Y en esa conversación con mi compañero Carlos Crespo se definió como una mujer impulsiva, de fondo blanco, muy fan de las canciones del verano, que se mira en Marisol, Cecilia o Jeanette, y que ve moderno lo normal. Rigoberta, que en su infancia fue la voz de los dibujos animados de Caillou, lanzó su proyecto en plena pandemia y sus ocho canciones se colocaron arriba del todo en Spotify. Una perra, una madre, una artista enorme que en octubre vaticinó todo esto que ha sucedido: «En la música, la mujer todavía solo puede tener el rol de la cara que canta, de la diva del pop». Por más Tanxus y Rigobertas.