Yolanda Díaz, la vicepresidenta segunda de la oposición

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

A. Pérez Meca | Europa Press

28 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En un territorio donde el paro se ha convertido en una especie de condenación divina y el pavor a perder el trabajo en una verdadera obsesión para miles de personas, puede entenderse que el ejercicio de un derecho tan esencial como el de huelga derive en las acciones violentas que durante más de una semana han mantenido la ciudad de Cádiz en pie de guerra y causado graves daños a los bienes públicos y a las personas, que han sufrido los efectos de unas acciones inadmisibles en un estado democrático.

El de huelga es un derecho cuya capacidad de presión reside en sus propias consecuencias —el daño que produce a las empresas o a las administraciones que sus trabajadores dejen de prestar los servicios para los que fueron contratados—, pero, por ello mismo, debe ejercerse sin añadir el chantaje adicional que supone que grupos de huelguistas planten fuego a todo lo que encuentran por delante, corten carreteras, hagan barricadas y se comporten, en suma, como aquel proletariado que durante decenios no tenía más que esos medios de protesta, lo que a todas luces no es el caso en la España de hoy en día.

Todo lo apuntado, que es el abecé, lo sabe la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que optó, sin embargo, en el conflicto de Cádiz por justificar la barbarie de los incontrolados, como si aquella formara parte de un derecho de huelga que nada tiene que ver con sus bestialidades. Comportándose como si en lugar de ser la número tres del Gobierno estuviera en la oposición, Díaz hizo toda la demagogia imaginable manipulando el envío de una tanqueta que ordenó o permitió un ministro que se sienta con ella en el Consejo y cuya finalidad no era, obviamente, agredir a los huelguistas o a los bárbaros de la gasolina, sino deshacer las barricadas incendiarias que impedían a miles de personas hacer la vida normal a la que tienen todo su derecho.