BNG: repicar y estar en la secesión

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Kiko Huesca | Efe

26 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Una tomadura de pelo, un engaño, un disfraz, un truco de trilero para incautos: todo eso podría decirse, sin asomo de maldad o sectarismo, de la supuesta decisión del BNG que tanto dio que hablar hace ahora tres semanas —la de abandonar el independentismo— y cuya veracidad impugné con claridad tan solo tres días después de que Pontón anunciase a bombo y platillo que el Bloque no era ya independentista, sino, ¡nada más!, soberanista. Una estafa política planificada y ejecutada con un descaro sorprendente por quienes están hartos de proclamar que ellos son los únicos que dicen la verdad y representan a Galicia.

El 10 de noviembre publiqué en este espacio un artículo titulado «El BNG organiza su baile de disfraces», en el que, entre otras cosas, apuntaba lo que sigue: «Queda por saber, en todo caso, si el burdo trampantojo del actual soberanismo, tras el que se esconden el mismo BNG y la misma UPG de toda la vida, ha logrado persuadir a quienes probablemente preferirían ir a las elecciones a cara descubierta, como siempre hasta la fecha». Pues bien: ya lo sabemos.

El 20 de noviembre (13 días después de que el independentismo aparentase caerse del caballo camino de la Xunta), Bieito Lobeira, diputado autonómico del Bloque y uno de los 50 miembros de su Consello Nacional, asistía en Bilbao a una manifestación a favor de la secesión del País Vasco con lo más granado de la cosa: ERC, CUP, Més per Mallorca y —en España el desvarío ya no conoce límites— un grupo que se hace llamar Andecha Astur, que también, como era de esperar, reivindica la república asturiana. ¡Faltaría más!

Anteayer, y con la solemnidad que confería (estas cosas hay ya por desgracia que decirlas en pasado) el hecho de que un diputado hablase en el Congreso, Néstor Rego, que no es cualquiera, sino, además del único representante del BNG en las Cortes, el líder del partido que ha controlado siempre al BNG (la UPG), eliminaba cualquier duda sobre la estrategia política de ambos al afirmar que «Galicia será más pronto que tarde una república libre y soberana». Ya sé que esa afirmación, como predicción de futuro, tiene el mismo valor que si Rego anunciase que Galicia será más pronto que tarde la gran cabeza política de un imperio galáctico que se dirigirá desde Krypton, pero lo cierto es que quien tiene capacidad y autoridad para decirlo proclama que la conversión de Galicia en una república independiente es el objetivo por el que lucha el BNG. Algo que deberían tener en cuenta los electores gallegos para no llamarse luego a engaños.

Siento, pues, decir, porque sé que eso no va beneficiarlo internamente, que Rego y yo estamos de acuerdo en que las palabras de Pontón sobre la renuncia del Bloque al independentismo no valen nada y que por eso mismo han durado lo mismo que el agua en un cedazo. El BNG aspira a la independencia y la república, y tiene a ello todo el derecho que le da esta democracia que denigra. Pero no lo tiene a engañar a la población a la que tanto dicen respetar.