Marbella profunda

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

RUBEN MONDELO

29 oct 2021 . Actualizado a las 12:19 h.

Desde lo profundo, clamé a ti, Señor. Invocamos este salmo penitencial desde la Galicia profunda convocados por el chiripitifláutico auto de una jueza andaluza convertida en la todopoderosa descriptora de nuestro territorio con la ligereza que aportan los lugares comunes. Y lo invocamos con la convicción de que ha llegado la hora de querernos «lejos de todo» y sobre todo lejos de esa Marbella que la toga apunta cosmopolita pero que también es la sede global del crimen organizado, una suerte de ONU del hampa internacional con más de cien bandas peinando sus calles, esa Marbella hoy piropeada, encaramada y dándole duro a las espuelas que, mira tú los tópicos, también fue el laboratorio de Gil, de la corrupción inmobiliaria, del lujo zafio y predador, decadente y hortera, una ciudad con drogas, tiroteos y torturas, todo muy en la superficie, todo muy superficial. Reducida a eso, Marbella sería el peor lugar para crecer, una ruleta rusa social con probabilidades ciertas de que al niño cuya residencia se discute le toque la bala.

Nos colocamos, señora jueza, en lo más profundo de Galicia, en lo profundo que penetra mucho y va hasta muy dentro, en lo intenso, vivo y eficaz, como los sabios profundos, como los sentimientos profundos. Convierte la jueza a Galicia en mero argumento disuasorio en el litigio por la custodia de un menor y todo parece un brote innecesario de yoísmo cañí, un intento vulgar de confrontar sin matices, de insultar sin necesidad para dirimir una discusión entre dos adultos en la que la Galicia profunda no pintaba nada. Dice la jueza que en nuestras profundidades no hay posibilidades para el adecuado desarrollo de la personalidad de un niño. Y digo yo, parafraseando un sofisticado dicho marbellí, «dientes, dientes, que es lo que les jode».