La visión ártica de la UE

Josep Borrell / Virginijus Sinkevicius

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

18 oct 2021 . Actualizado a las 10:14 h.

El Ártico está cambiando rápidamente debido al impacto del calentamiento global, la creciente competencia por sus recursos y las rivalidades geopolíticas. De cara al futuro de la región, la Unión Europea tiene intereses que defender e importantes contribuciones que hacer. Tenemos la intención de intensificar nuestra intervención en el Ártico en materia de acción por el clima, cooperación internacional y desarrollo económico sostenible, anteponiendo siempre a las personas.

 El Pacto Verde Europeo convertirá a Europa en el primer continente climáticamente neutro en el 2050. Es más, nuestro compromiso legalmente vinculante de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55 % de aquí al 2030 constituye una referencia mundial. El Pacto Verde y el nuevo proyecto de la UE de fomentar una economía azul sostenible constituyen el elemento central de la estrategia de la Unión para el Ártico. Entre nuestras principales propuestas figuran la intención de que el petróleo, el gas y el carbón permanezcan en el suelo, también en las regiones árticas, así como el establecimiento de una presencia permanente de la UE en Groenlandia.

Se trata de una tarea urgente. El cambio climático nos preocupa a todos, pero está ocurriendo dos veces más rápido en el Ártico que en cualquier otro lugar. En algunos de los tramos costeros de la región, pronto ya no habrá hielo en verano y, más adelante, tampoco en invierno. El deshielo y la descongelación del gelisuelo liberan grandes cantidades de metano, acelerando aún más el calentamiento global, mientras que la subida del nivel del mar amenaza de forma creciente a las comunidades costeras de todo el mundo. El informe de agosto del 2021 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas resalta que la causa de estas alteraciones son las actividades humanas.