Dueños de nuestra agua

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Santi M. Amil

25 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las hidroeléctricas deben estar temblando. Después de haber expoliado varios embalses, cuatro gallegos, el Gobierno les abre un expediente, la Xunta está muy preocupada y la ministra Teresa Ribera asegura sentirse «escandalizada», porque «el agua es un bien escaso». Lo dicho, dada la contundencia y agilidad con la que se actúa en este país, es para echarse a temblar.

Iberdrola y Naturgy, que controlan el 85 % de la energía hidroeléctrica de Galicia, rebajaron sin motivo los embalses de As Portas, Cenza, Salas y Belesar, además de otros castellanos. Y lo hacen cuando el precio del kilovatio bate récords, hay mayor riesgo de incendio y con la sequía otoñal en el horizonte. La búsqueda del negocio rápido les llevó a dejar a alguno de ellos al 15 % de su capacidad, cuando su ocupación mínima fue del 55,9 %.

En un país que presume de protección del medio ambiente y en el que se habría actuado ya contra quien vierte purines, extrae ilegalmente agua o contamina un río, las hidroeléctricas manejan los embalses en función de sus necesidades económicas. Con la pasividad de las administraciones. Se les abre un expediente de información de oficio, al que se aplicará el procedimiento habitual: nada. Y solo serán sancionables si incumplieron los términos recogidos en las concesiones.

A estas alturas, y a la vista de cómo la vapuleamos, resulta un tanto ridículo acudir a la Constitución, pero que por hacerlo no quede. Nuestra Carta recoge que «todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo». Y «los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales (…), apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva». El propio Código Penal protege los bienes considerados colectivos o supraindividuales.

Pero quizá ahora nos abran un debate sobre si el agua embalsada es bien común, si es propiedad de todos, y si hay que racionalizar su consumo porque su mala gestión pone en peligro nuestras vidas. Y con eso tapamos el escándalo.