Afganistán: la decadencia de Estados Unidos

Claudia Luna Palencia PERIODISTA MEXICANA, CORRESPONSAL EN ESPAÑA DE LA REVISTA «VÉRTIGO»

OPINIÓN

STRINGER

23 ago 2021 . Actualizado a las 20:16 h.

Mitómano, borracho, cocainómano e inestable, George Walker Bush, como presidente de Estados Unidos, se empecinó en liderar una «guerra contra el terror» para la que no estaba capacitado pero de la que obtuvo amplio rédito político y personal; así como de los atentados del 11 de septiembre del 2001, que exprimió hasta la saciedad a tal grado que logró ser reelegido.

Ahora, casi veinte años después de iniciar la invasión de Afganistán (7 de octubre del 2001), Bush ha perdido la guerra, la misma que hace dos décadas él como mandatario defendió ante el Congreso de su país bajo el argumento de que no sería «una batalla, sino una guerra larga».

Y no se equivocó: la de Afganistán, junto con la de Vietnam (1955 a 1975), son las dos incursiones bélicas más largas libradas por el Ejército estadounidense y las dos más inútiles y costosas para el erario norteamericano.