Bajo el título Mogoxe. Un proxecto estratéxico para O Courel, los medios de comunicación han difundido un vídeo del proyecto de creación de una playa fluvial en el río Lor, en las proximidades de la localidad de Seoane. Como la mayoría de las imágenes son bonitas, poco se puede criticar a los autores del proyecto, sin embargo a mí me plantea una serie de cuestiones que me gustaría compartir con los lectores.
Vaya por delante que me parece muy bien que los vecinos y visitantes dispongan de un lugar adecuado para el baño, pero invertir cuatrocientos mil euros en un proyecto que, en el mejor de los casos, será utilizado un par de meses al año, es más que discutible. Adicionalmente, el coste de mantenimiento, socorristas, etcétera, de este tipo de instalaciones es alto y difícilmente asumible por un concello pequeño. Pero vayamos al vídeo.
En él nos muestran carritos de bebé guiados por sus madres y un parque infantil donde unos niños juegan alegremente; también algunos jóvenes paseando al sol. En el concello hay medio centenar de menores de diez y ocho años y el número de nacimientos es de dos cada año, por lo que el vídeo es bastante realista: todos los bebés y jóvenes de la sierra salen en la recreación.
Hay también una pista de voleibol, deporte de gran tradición en la sierra, una cafetería con una veintena de mesas, y áreas para tomar el sol y aparcar, todo ello rodeado de un bonito césped. Sin duda habrá a quien le guste el proyecto, pero en nada mejora el paisaje actual, dejando al margen el impacto de las obras, que habrá que valorar.
Se podrá argumentar que la playa atraerá a los turistas, pero es legítimo plantearse si los costes de ejecución y mantenimiento no estarían mejor invertidos en mejorar la atención médica en el concello, los servicios a dependientes o las ayudas a las familias con niños y al transporte. Les aseguro que hay alternativas para áreas de baño en la zona que, con un coste diez veces menor, cumplirían la misma función con menor impacto.
La cuestión no está en construir una playa fluvial, un área recreativa o una pista de deportes y va mucho más allá de este caso concreto. Aun hoy, en muchos concellos en que la población ha caído más de un cincuenta por ciento en las últimas cuatro décadas se sigue pensando que el problema está en bañarse o jugar al tenis y no en dotar a los vecinos de servicios básicos que faciliten la permanencia y asentamiento de habitantes.
A lo largo de los años más de una vez, en plena noche, he tenido que acompañar en coche o en ambulancia a alguna persona indispuesta hasta Quiroga o Monforte por falta de médico. Más de una vez he visto cómo alguna familia abandonaba el concello por no poder atender a sus mayores o por necesidades educativas. Es una cuestión de prioridades.
Ya lo ven, en el futuro, un domingo de agosto podremos nadar a gusto ignorando que nuestros pueblos se ahogan.