Interinos por decreto

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

FSIE MADRID

25 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Profesora, con 25 años de experiencia

Escribo en calidad de profesora interina con menos de 10 años pero más de tres trabajando en institutos y escuelas de idiomas de Galicia. También escribo en calidad de educadora con experiencia en el Instituto de Educación de Hong Kong, como responsable del área de idiomas del Bachillerato Internacional en su centro de programas y evaluación en Cardiff. O como profesora de inglés en Chequia, de alumnos con necesidades especiales en Lisboa, etcétera. Es decir, con unos 25 años de experiencia a mis espaldas y unos cuantos puestos de trabajo completados con éxito. Cada país es un mundo y el nuestro, desgraciadamente, tiene mucho que envidiar en el área de educación y todavía más en su actitud de cara al profesorado.

Según el nuevo decreto, profesores que han demostrado su valía durante entre tres y nueve años en nuestro país, sin contar otra experiencia previa, que puede ser de altísimo nivel, seguirán siendo considerados tanto por el Estado, como por la ciudadanía, como por muchos de sus compañeros más afortunados, como profesores de segunda categoría.

Es inexplicable que ni el PSOE ni el PP se cuestionen la validez de sus propuestas a lo largo de los años. Es todavía más inexplicable que nadie plantee abiertamente la legitimidad del sistema mismo de oposiciones tal y como se llevan a cabo, sin anonimidad, sin derecho a reclamación y con unos tribunales seleccionados en su mayor parte, no por su conocimiento de los temas, que por otro lado no aparecen detallados en el BOE, sino por suerte, en una especie de bingo macabro en el que el ganador no lleva premio, sino que adquiere la responsabilidad de otorgar calificaciones que ni un doctor en la especialidad del tema seleccionado podrá cuestionar. Hasta que no se reforme por completo el sistema de selección y contratación de profesorado, desgraciadamente, el problema de la arbitrariedad y la precariedad seguirán lacrando nuestra educación y, en consecuencia, nuestro bienestar y potencial. Victoria Villar.