Cuando la ecología es un trampantojo

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

PEPA LOSADA

25 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Este periódico lleva varias semanas dedicando su atención a un asunto que va ganando creciente importancia en la Galicia real, es decir, en la que viven a diario cientos de miles de personas: la relación -de amor y de odio, escribía hace unos días Fátima Fernández en un excelente reportaje- entre las zonas rurales del país y los planes de instalar allí parques eólicos que por sus descomunales dimensiones pueden llegar a atentar contra el desarrollo y modernización de una economía productiva donde la agricultura y la ganadería juegan un papel fundamental.

Los solicitantes de parques eólicos cuentan a su favor con una presunción, podría decirse, de bondad: la que les otorga una sociedad que cree cada vez más que las energías limpias deben ir desplazando, en la medida de lo posible, a las que generan gases de efecto invernadero, responsables en gran medida de un deterioro medioambiental que resulta crecientemente menos soportable si pensamos en nuestros hijos y nuestros nietos y no solo en nuestras necesidades inmediatas de consumo.

Hay empresas que con todas sus consecuencias han hecho de la sostenibilidad uno de sus objetivos esenciales: ahí está Inditex, cuyo presidente, Pablo Isla, anunció, ya a mediados del 2019 que, antes del 2025, el cien por cien del algodón, el lino y el poliéster utilizado por las marcas del grupo sería orgánico, sostenible o reciclado, añadiendo que «la sostenibilidad es una tarea constante en la que estamos implicados todos los que formamos parte de Inditex y en la que estamos involucrando con éxito a nuestros proveedores».