Andan las tertulias televisivas y radiofónicas revueltas a cuenta de la próxima comparecencia de Pedro Sánchez. Se especula en ellas, y en los mentideros de Twitter, sobre el momento y la forma en la que el presidente del Gobierno hará un doble anuncio: el del fin de las mascarillas en el exterior y el de los indultos a los presos del procés.
La escena la hemos visto en un montón de películas y la tenemos todos en nuestras retinas. Tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál quieres recibir primero?
Ese papel lo va a interpretar próximamente el presidente del Gobierno, de capa caída desde las elecciones madrileñas. Y parece que va a salir airoso. ¿Por qué? Porque la noticia buena es muy buena. Y porque la mala nueva, tan impopular como interesada (sirve de sostén al Ejecutivo central), ya no lo parece tanto como hace unos días, cuando los apocalípticos anticipaban la enésima rotura de España. Por obra y gracia de la visita del rey a Cataluña y de la falta de objeciones de las patronales española y catalana a la medida de gracia para Junqueras y demás condenados por sedición y malversación por aquel 1-O, ilegal y de infausto recuerdo.
Sea cuando sea el anuncio, tenemos garantizado un final de junio calentito en las redes sociales y programas de debate. Y nos queda una incógnita por despejar: comprobar si ha sido tan fugaz como parece la era feliz de Pablo Casado.