Galicia eólica, renovable y sostenible


La UE ha señalado el camino de la recuperación económica derivada de la crisis sanitaria mundial: la digitalización y la sostenibilidad. Los fondos Next Generation cubrirán desarrollos y proyectos en ambos frentes. No hay vuelta atrás y la sociedad tiene claro que la urgente lucha contra el cambio climático pasa por fuentes de energía renovables. Renovables como la eólica, que en Galicia tiene la oportunidad de alcanzar una producción equivalente a su necesidad de consumo, siempre y cuando sigamos haciendo los deberes, es decir, avanzando en la instalación de nuevos parques, más eficientes cada vez.

Pero, ojo, los proyectos en curso deben superar una exigente normativa ambiental, además de una minuciosa tramitación administrativa. ¿Esto qué quiere decir? Que algunos proyectos anunciados en zonas sensibles se me antojan imposibles; porque lo suyo es que no se aprueben parques en zonas de especial protección. Conviene subrayar que los expedientes sufren controles exhaustivos derivados de una exigente normativa en materia ambiental, urbanística, patrimonial, paisajística, conservación de la naturaleza… Por otra parte, la Administración está obligada a tramitar todos los proyectos que se presentan, pero ese es solo el inicio de un largo camino, que suele durar entre dos y tres años, en el que debe superar todas las obligaciones que prevé la ley.

Hecha esta salvedad, la generación eléctrica del sector eólico gallego se produce en el medio rural, y casi siempre en lugares donde no hay nada; de ahí que nuestra actividad contribuya decisivamente a mejorar las economías locales y a fijar población en territorios que languidecen desde el punto demográfico. Tenemos acuerdos estables con la práctica totalidad del centenar de ayuntamientos donde estamos, además de con sus respectivas comunidades de montes. Así acreditamos nuestra preocupación por las personas y su bienestar en aquellos espacios donde convivimos, en muchos sitios desde hace más de veinte años. También es cierto que no somos perfectos y se pueden dar casos de desavenencias, pero donde ya estamos, la aquiescencia es la tónica general.

La energía eólica es la industria que más contribuye a combatir la Galicia vacía, pudiendo erigirse en una potente herramienta de las administraciones públicas para neutralizar sus efectos, con planificación y las cautelas oportunas. Ofrecemos empleo de calidad y estable, por eso nos interesa, más que la propia construcción de los parques, su mantenimiento. Nuestras empresas promotoras quieren seguridad jurídica para cumplir la ley y proteger, así, sus inversiones millonarias. Las compañías eléctricas que usan combustibles fósiles ya estaban en el sector de las renovables haciendo su propia transición hacia las fuentes limpias, que tras la reciente aprobación en el Congreso de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética ­-ley que incluye una significativa aportación económica- se verán obligadas a acelerar su transformación completa a favor de las energías verdes. Desde EGA reivindicamos un pacto social a favor de la eólica, porque será bueno para los vecinos y para una atmósfera limpia. Y separemos el grano de la paja.

Por Manel Pazo Presidente Asociación Eólica de Galicia

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