El 11F y el 8M son días internacionales establecidos por la ONU para dar visibilidad a problemas latentes, como la igualdad en el acceso de la mujer al liderazgo profesional. El Informe Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial estimó, en el 2016, que hasta dentro de 170 años no se espera una igualdad económica entre hombres y mujeres. ¡Ya solo nos quedan 165! Hay quien piensa que no nos hace falta celebrar estos días «total, si las mujeres están ya ocupando muchos puestos». En un informe del CSIC (2020) se indica: «existe una distribución 50-50 % (mujeres/hombres) en la universidad, pero en las etapas posteriores se abre la tijera y hay una distribución 40-60 % en postdoctorales y un 26,5 % de profesoras de investigación». ¿Dónde quedaron el esfuerzo y las ilusiones del 25% que nos falta?
La realidad es que, año tras año, esperamos que se igualen los porcentajes y se cierre la tijera pero no está sucediendo; esperar no basta. El techo de cristal es un índice que cuantifica la proporción de mujeres respecto a la de hombres que ascienden a la máxima categoría de su profesión, es un dato matemático, este techo existe. Es la primera vez en la historia de la ciencia española que tenemos una presidenta del CSIC, una presidenta en la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) y una en la Confederación de Sociedades Científicas de España, y esto a pesar de la cantidad de científicas pioneras y referentes que hemos tenido y tenemos en nuestro país. ¿Por qué?
En ciencia, en cada etapa profesional, hay que tomar decisiones, aumenta la competitividad y el impacto de los sesgos, crecen las obligaciones familiares, en general de forma desigual, y el resultado final es una ausencia de mujeres en puestos de decisión que retroalimenta negativamente la cadena. En la SEBBM estamos dando a conocer a las mujeres referentes y pioneras en esta materia para aumentar su presencia en la sociedad y en su entorno científico. Apoyamos iniciativas, como #conocelas y #NoMoreMatildas de Aseica (Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer) y AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), y hemos hecho nuestro él #NoWomenNoPanel. Queremos contribuir a que las niñas, y también los niños, tengan modelos y referentes de mujeres científicas, trabajadoras y líderes, para que nada se interponga entre ellas y sus aspiraciones.
Nos queda mucho camino por recorrer. ¿Qué más podemos hacer? Educar en igualdad de oportunidades, de derechos y de deberes, y desde la primera infancia, una etapa aún libre de prejuicios. Es fundamental fomentar la cultura científica, así como evitar los estereotipos, para evitar la pérdida de talento. Todos los días del año deberíamos tener presentes los lemas del 11F y del 8M, y todos los días trabajar por el objetivo de vivir en una sociedad mejor, más igualitaria y más justa.