Sin recetas para los grandes desafíos catalanes

M.ª Carmen González Castro
M.ª Carmen González VUELTA Y VUELTA

OPINIÓN

15 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cataluña ha sido siempre percibida por el resto de los españoles como la comunidad rica por excelencia. Con un sector industrial y empresarial muy potente, generador de empleo que atraía trabajadores de otras comunidades, y una ubicación geográfica que le daba grandes ventajas para acceder al mercado internacional, en los últimos 25 años vio reforzado su sector público con un sistema de financiación autonómica diseñado a capricho de la entonces todopoderosa Convergencia.

Hasta que la crisis que estalló en el 2008 le hizo tanto o más daño que al resto del país, se aplicaron recortes sociales muy duros y Artur Mas decidió tapar el declive económico con un órdago independentista, con el que también quería frenar la pujanza de ERC. Órdago que derivó en sinrazón en el 2017.

Octubre del 2017 lo rompió todo. No solo condujo a una profunda crisis institucional sino que desde entonces Cataluña arrastra los dos mayores retos que debe afrontar la nueva Generalitat: la polarización y división de su sociedad, y una falta de gestión que ha contribuido a empeorar la situación de la economía catalana.