Abarrote en Marte

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

MBRSCUAE Space Agency HANDOUT

11 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tres misiones espaciales coincidirán en los próximos días en Marte, a más de 60 millones de kilómetros de la Tierra -la distancia exacta depende de la situación de ambos planetas y puede llegar a ser de 109 millones de kilómetros en el afelio o momento de oposición-. La primera en llegar ha sido la sonda Hope, lanzada en julio pasado (como las demás) por Emiratos Árabes Unidos, que se convierte en el quinto país en visitar el planeta rojo tras EE.UU., Rusia, Europa y la India. Hope proporcionará la primera imagen completa de la meteorología de Marte a lo largo de dos años de órbita elíptica.

Las otras dos misiones no se conformarán con dar vueltas y prevén explorar la superficie marciana mediante dos sofisticados rover. La china Tianwen 1 realizará investigaciones científicas sobre la estructura geológica, el medio ambiente, la atmósfera y el agua; el robot pesa 200 kilos y está previsto que funcione durante tres meses. Finalmente, la estadounidense Perseverance hará aterrizar un vehículo especializado en la búsqueda de signos de vida microbiana antigua. La NASA ha publicado un espectacular vídeo que muestra cómo será el proceso de amarcianaje.

Marte es la última frontera y el objetivo de las grandes fortunas privadas que invierten en la carrera espacial. Todos quieren protagonizar el hito que supondrá que un ser humano pise por primera vez otro planeta: el Armstrong del siglo XXI. El mediático y egocéntrico Elon Musk es quizá el que va más adelantado, y ha demostrado sobradamente que cuando se propone una cosa, la consigue. Por ejemplo, estos días se está publicitando en España el servicio Starlink, la red de satélites (más de mil) lanzados por SpaceX y que proporcionará Internet de banda ancha global. Está pensado para aquellas zonas a las que no llegan las operadoras tradicionales, por falta de infraestructura o por dificultades de la orografía. Starlink cuesta 99 euros al mes, a los que hay que sumar 499 euros del kit de instalación (antena circular con trípode, cableado y router) y otros 60 de gastos de envío. No es barato, pero lo daremos por bueno si algún día podemos ver en directo el siguiente «gran paso para la humanidad».