Alrededor del 75 % de todas las hernias se presentan en la región inguinal y en varones (80-90 %). Se estima que anualmente se reparan alrededor de 20 millones de hernias en todo el mundo, siendo el segundo proceso quirúrgico más frecuente, solo por detrás de la catarata. En Galicia se realizaron el pasado año 4.100 intervenciones.
La hernia se origina porque la región inguinal es una zona anatómica débil debido al paso de estructuras anatómicas. En ocasiones persiste en esta zona un defecto desde el nacimiento y se desarrolla una hernia congénita, y en otras (la mayoría) un disbalance entre la presión abdominal (tos crónica, obesidad) y la resistencia disminuida de esta zona tiene como resultado la generación de una hernia. Parece que el tabaco por distintos mecanismos influye en su génesis.
El síntoma más habitual es la aparición de un bulto o tumefacción en la región inguinal. Se puede asociar a dolor leve o malestar, que generalmente se acentúa al realizar esfuerzos. Este bulto aparece al ponerse en pie o con aumentos en la presión abdominal (tos, levantar un peso) y generalmente se reduce al tumbarse y/o ejercer presión sobre él. En caso de hernia irreductible, con dolor intenso, vómitos e hinchazón intestinal, se requerirá atención urgente.
El diagnóstico de la hernia inguinal es sencillo, reside en la comprobación de la existencia del bulto a nivel inguinal sobre todo al realizar maniobras de esfuerzo abdominal, al toser, etcétera, por lo que la mayor parte de las veces la exploración física revela la presencia de la hernia.
El tratamiento definitivo de la hernia inguinal es el quirúrgico y consiste en la reintroducción del contenido abdominal y reparación o reforzamiento de la pared inguinal a través de una pequeña incisión sobre la zona.
Este proceso ha sufrido un cambio espectacular desde los años 80 en que se operaban en régimen de hospitalización de entre 8 y 10 días, con anestesia general y con unas técnicas que consistían en intentar cerrar el defecto aproximando con suturas los tejidos del paciente, lo cual originaba dolor de diferente intensidad. Hoy en día la mayoría de las hernias se tratan de forma ambulatoria con anestesia loco-regional, o local incluso, y la reparación se hace evitando tensión con material protésico (mallas) para disminuir el dolor, hacer la reparación más segura y conseguir la mínima estancia del paciente en el hospital. En los últimos años, en hernias bilaterales, reproducidas o en algunos casos de hernia unilateral se utiliza también la cirugía laparoscópica para la reparación también con tejido protésico y en régimen ambulatorio. Las técnicas actuales son por término general de baja complejidad y con pocas complicaciones.