Fusiones bancarias y «spotifybanking»


Mucho se está escribiendo estos días sobre la fusión CaixaBank-Bankia. ¿Era previsible? ¿Habrá más fusiones?

Podemos pensar que esta fusión es la forma de privatizar Bankia, o es la forma de españolizar la Caixa ante el susto llevado en el asalto independentista, o, incluso, que es una operación en que han encajado razonablemente bien los personalismos, aspecto muy relevante para el éxito de una operación de este tipo.

Probablemente todo esto haya contribuido a que sea esta la primera pareja, pero habrá más, e incluso la primera pudo perfectamente haber sido otra. Bankia-Sabadell, por ejemplo, se estudió muy en serio. Actualmente todos los bancos se están mirando entre ellos para ver con quién bailar. En este caso particular, la curiosidad que dejará para la historia bancaria es que Bankia fue nacionalizada por la derecha y privatizada por la izquierda.

Pero esto no sorprende, la fusión es el método más tradicional para ganar tiempo en la gestión de una crisis y desde los años 80 hemos visto más de 40 fusiones bancarias relevantes. Si ya damos por hecha esta, solo quedarían diez bancos de tamaño considerable frente a las más de 50 entidades que había veinte años atrás.

Por tanto, la fusión CaixaBank-Bankia ni es sorpresiva, ni será la única, por muy doloroso que sea en términos de empleo para el país. Una nueva ola de morosidad en un contexto de tipos de interés negativos y altas exigencias de capital es mucho para los bancos en este entorno de máxima incertidumbre sobre la profundidad de la crisis. Los bancos necesitan resortes y tiempo para poder gestionarla.

Pero, a diferencia de otras épocas, esta crisis no se soluciona solo con una digestión larga facilitada por las fusiones. Es preciso cambiar el modelo de negocio. A principios del siglo XX las empresas de carruajes de caballos se consolidaron entre ellas, pero no sobrevivieron porque no cambiaron el modelo de negocio. Surgieron nuevas empresas produciendo los nuevos carruajes que ahora llamamos coches. Por tanto, lo importante, ya lo sabíamos, es cambiar el modelo tradicional, pero ahora es más urgente.

En efecto, el covid, además de traernos problemas de riesgo de crédito, proporciona un clarísimo acelerador de la digitalización y del cambio de comportamiento de la clientela, aspecto crucial en la obsolescencia del modelo de negocio tradicional.

En definitiva, como se dice en a nosa terra, conversaciones de fusiones haberlas haylas, y de cristalizar conllevarán esfuerzos de integración y dramas de empleo. Por ello, yo lo que pido por el bien del sector financiero actual es que, tanto la fusión Caixabank-Bankia como las que puedan venir detrás, no despisten en la perseveración en la búsqueda del spotifybanking.

Por Alberto Calles Socio de PwC

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