Estrategias políticas inmorales


El mar de la política

«Estos políticos son todos unos aprovechados! Sin duda una oración más que común, pero ¿se podría decir que el político es ruin por naturaleza? A sabiendas de que peco de optimista diré que no necesariamente. Quitando a algunos que tienen las manos muy largas, sería un tanto reduccionista categorizarlos como indignos por ejercer una cierta profesión. Le atribuyo la culpa a la mecánica de la política que en España es expansionista de raíz y extremadamente partitocrática. Esta es capaz de llevarse por delante al político más humilde para que defienda férreamente las premisas del partido al que pertenezca. El partido x se convierte en un Titanic muy homogéneo que hay que mantener a flote sin que importe la magnitud del iceberg que se cruce, para ello, el político marinero ha de reservarse sus disidencias y seguir las directrices del capitán. Así, arrastrados por la marea de argumentos tramposos, huida de las responsabilidades culpando a terceros y estrategias susceptibles de ser inmorales, entienden que de esta forma permanecen a flote, y qué cómodo se está a flote… Esta analogía un tanto cruda contrasta con lo que se nos intenta presentar, que es un discurso cargado de emotividad y propuestas en nombre del «bien común», expresión abanderada por todo político pero que cada uno rellena con lo que quiere. Mientras, España y sus problemas, a la deriva. Aitana Candal Pardo. A Coruña

¿No hubo casos de covid?

Resulta sorprendente la presunta censura informativa de los positivos del covid-19 en distintos ayuntamientos de las Rías Baixas (presuntamente también en las Rías Altas). Es incomprensible que durante los meses del verano, de junio, julio y agosto, no hubo ningún contagio en zonas como Sanxenxo, sumado otros concellos como O Grove, Cambados, Meis Meaño y Poio.

En ayuntamientos de la ría de Vigo, Arcade. Redondela, Moaña o Cangas es inaudito que en la prensa no hubiera habido ninguna información de posibles positivos en covid-19. Será que estaban protegidos por la mano de Dios o dioses de todas las creencias religiosas. Pudiera ser, pero parece poco probable. Todo apunta al buen hacer de los poderes políticos y económicos con la convivencia presuntamente de las autoridades autonómicas para no dañar el turismo y por lo tanto la economía. En pocos días viene la incorporación de los alumnos en los colegios, otro engaño ya que no se están adoptando las necesarias medidas de protección y prevención sanitarias adecuadas. Apenas hay inversiones económicas , sí hay mucha burocracia, mucho papeleo que no soluciona nada. Todo es un paripé de estos personajes que llamamos políticos pero que no dan respuestas a los ciudadanos. Que Dios nos coja confesados, que se imponga el sentido común, el interés general de los ciudadanos y, sobre todo, la mesura en la prevención de la salud pública de todas las personas. Enrique Lorenzo. Poio.

 A pelotazos

Voy a contarles una pequeña historia. El profesor de gimnasia, viendo que Pedrito había acudido a la escuela, con un balón de fútbol, propuso a sus alumnos que se organizasen entre ellos y ocupasen la hora de clase en jugar un partido. Pedrito y su amigo Pablo, fueron los primeros en salir al patio, y se colocaron en el centro del mismo a darle toques al balón. La primera en acercarse a Pedrito fue Inés. Cuando acabaron de hablar, Pablo se acerco a Pedrito para decirle que si jugaba Inés, él no jugaría. Otro alumno, también llamado Pablo, voceaba desde un principio que él con Pedrito y Pablo no jugaría nunca. Santi se fue al otro extremo del patio y desde allí dijo que él se enfrentaría a todos los demás. Pedrito le pidió a Gabriel que se les uniese, pero Gabriel les dijo que solo lo haría si en lugar del reglamento del fútbol lo hacían con uno nuevo que propondría él. Ya había transcurrido la hora de gimnasia y volvieron a las aulas sin haber logrado ponerse de acuerdo. ¡Si es que son como…!, los que son niños, claro. José Emilio López Casal. Ferrol.

 

 La burocracia y el absurdo

En las nuevas medidas de la Administración General del Estado dentro del Plan de Transición a la Nueva Normalidad, se establece que en los servicios de atención al público se priorizará la atención telefónica y telemática, en el caso de atención presencial será precisa la cita previa limitándose el aforo. Hasta aquí todo razonable, pero en el momento en que un ciudadano necesita acceder por algún motivo a la Administración lo que nos encontramos es una barrera infranqueable. El 8 de julio realicé una solicitud telemática para poder consultar un proyecto de obra en la sección de Urbanismo del Ayuntamiento de A Coruña, al no recibir contestación el 13 de julio envié un nuevo correo electrónico al registro del departamento de Urbanismo reiterando la consulta. Por fin una respuesta, el 15 de julio a las 23.00 horas, extraño horario laboral, un email me indica que en 24 horas me dirán un día y hora, para desplazarme al Ayuntamiento para cubrir una solicitud, ¡en papel! y presentarla en dicho organismo. En 48 horas tenía la citación para una semana más tarde, acudí al Ayuntamiento, rellené la solicitud y la entregué en el registro. Tras días de espera, al no recibir ninguna respuesta, decidí llamar nuevamente al departamento de Urbanismo donde amablemente me dijeron si quería presentar una queja, cosa que evidentemente hice. Después de todo este periplo, continúo sin tener ningún tipo de contestación. Es bien cierta la frase de Carlos Castillo: «La burocracia es el arte de convertir lo fácil en difícil por medio de lo inútil» y en estos tiempos parece que nos hemos vuelto más inútiles que nunca. Emilia Barbeito. A Coruña.

 

 

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