El otro virus que viene de China

María Vidal Míguez
MAría vidal ¿LO VES?

OPINIÓN

Para muchos, entre los que me incluyo, el periodismo es el oficio más hermoso del mundo. Trabajar contando historias es un auténtico lujo. Las hay que vienen de frente y las hay que dan la espalda, pero poder llegar a esas que se resisten proporciona más placer que el chocolate. Trabajar a la contra nos pone, nos motiva, y por suerte o por desgracia meter el dedo en la llaga va en el ADN de muchos profesionales, como los que estos días se quejan de que es imposible informar desde China. Cuentan que en cuestión de segundos se ven rodeados de policías, que les obligan a enseñar constantemente la documentación, e incluso, a borrar todo el contenido en el que llevan horas trabajando, aunque sea una fila de personas que se van a hacer un test porque han cerrado el principal mercado de Pekín ante un rebrote de coronavirus. Da igual que les expliquen que no es nada malo, no aceptan ninguna explicación. No quieren mostrar nada de lo que allí ocurre. Quieren cerrar la persiana. Yo me quiero creer que el origen de esta pandemia está en un mercado como el que intentaban grabar mis compañeros, pero gestos como estos no ayudan. Tenemos mucho que aprender unos de otros en este mundo globalizado, nosotros también de ellos, pero además de exportar mascarillas deberían importar algo más de claridad.