Derby

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

ALVARO BALLESTEROS

10 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ye Olde Cheshire Cheese. Rebuilt 1667. El medallón negro que anuncia dónde está, en un callejón sombrío cerca de Fleet Street, anticipa con precisión las hechuras de uno de los pubs más londinenses de Londres. 1667 fue el año del gran incendio y aquel recordatorio es un punto más en la extensa cicatriz que la devastación dejó en la ciudad y que la cambió para siempre. Los 353 años transcurridos desde entonces son una barbaridad de un efecto pegajoso, porque los objetos tienen vida propia y un club que permanece ahí desde entonces es un desafío a la pulsión de mortalidad con la que todos capeamos la vida. El Ye Olde Cheshire Cheese, con toda su mitología a cuestas, de Dickens a Samuel Johnson, es una célula más en un organismo desbordante en el que apabulla que tantos espacios públicos y privados sean lo que llevan siendo desde casi siempre. Esa sensación, desde nuestra tendencia a un nuevorriquismo de retroexcavadora hiperactiva, no es un arrebato conservador, sino la constatación de una solidez orgullosa que se echa de menos.

Es fácil pensar en uno de esos pubs tras el cierre del Derby, empujada la persiana por el covid aunque el confinamiento solo le metió octanaje a la agonía. Los cimientos de nuestra memoria son tan predecibles y simplotes que tendemos a colocarlos en lo más evidente, cuando la memoria es un patrimonio sutil y delicado que también estaba en el mármol de Carrara del Derby, en los frisos de Díaz Valiño, en las perchas de Finisterre y en todas las ideas que volaban entre las mesas y el café, 91 años con los oídos abiertos y una historia por cada uno los millones que en todo ese tiempo estuvieron allí. Eso es patrimonio.

Victoria Domínguez: «La ubicación es muy apetecible y sé que el local ya tiene varios novios»

marga mosteiro

El cierre anunciado de la cafetería Derby deja a Santiago sin uno de sus cafés históricos, al menos por el momento. La propiedad del inmueble, que no coincide con los gestores del Derby, venía recibiendo una renta antigua (con algunas actualizaciones en los últimos años que aún estaban lejos del precio real de mercado). Ahora, con el cese de la actividad del negocio, podrán conseguir una renta mucho más elevada. Victoria Domínguez reconoce que «la ubicación del local es muy apetecible, y ya sé que tiene varios novios. No tendrán problemas para alquilar». Su única pena es que termine desapareciendo totalmente el café donde pasó gran parte de su vida, y que en su lugar se ubique un banco.

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