Iguales sí, pero no idénticos

Manuel Blanco Desar EN LÍNEA

OPINIÓN

María Pedreda

16 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Carrera en el desierto. Un virus maléfico nos trajo. 27 contendientes. Todos iguales e iguales reglas. Ah, ¿son entonces idénticos? Pues no. Las normas dicen que todos pueden llevar cantimplora. Sucede que algunos apenas tienen agua -se la gastaron en la piscina-, y hasta hay algún corredor al que un helicóptero le puede llevar para beber y refrescarse cuanta desee. Otros detalles: hay hercúleos y alfeñiques; hay jóvenes y maduritos; hay quien porta brújula y quien se gastó la ayuda para adquirirla en un tatuaje molón. C’est la vie.

Sucede parecido en la UE. Con el virus comenzó otra carrera por auxiliar a las empresas. El final era visto: el Estado con posibles es más generoso; aquél que solo acumula deudas para sus nietos, nada. No soy de los europeístas que adoran y adulan a los bruselenses, sobre todo porque Bruselas no es una república federal, sino la sede de una conferencia diplomática permanente, donde las decisiones vitales son adoptadas por los representantes estatales. Allí comenzaron a hablar de la necesidad de «relajar» las normas de auxilio a las empresas. Los perros viejos entienden de este juego, cuyas reglas no aparecen en los libros. Entschuldigung: Sorry.

Tras dos meses vemos resultados: el corredor mejor preparado pide agua a su helicóptero. Del total de ayudas excepcionales autorizadas para que los Estados rieguen a sus empresas, Alemania ha dado ya el 52%. España, … no tiene. Apenas el 2%, pero los representantes españoles apoyaron esta genial idea. Hasta Bélgica ha dado más, el 3%.