Reflexiones sobre Ence


Hay titulares que producen nervios y miedo en los protagonistas implicados en los mismos. A veces, la mayoría, poca gente lee más allá del encabezamiento, y se generan entonces las llamadas al pánico total. Lo estamos viendo con el famoso coronavirus y otros ejemplos que hoy no tocan. Con las noticias sobre Ence referidas a la producción de madera de la zona de A Mariña, puede producirse dicho efecto. Como si todos los productores de eucalipto tuvieran que abandonar su actividad, abocados a un desastre total y eterno. Pero si seguimos leyendo, nos enteramos de que Ence sigue tramitando los permisos para iniciar las obras en Navia, así como en la contratación de proveedores para la inversión. Simplemente, aunque importante, se trata de una pausa debido a la exigencia de mantener unos ratios financieros en la compañía que permitan abordar con éxito la inversión. La evolución del precio de la celulosa, que parece invertir su curva encaminándose a un repunte y estabilización, ayudará a una toma de decisión responsable.

Retos mucho más importantes le esperan a Ence, sobre todo en Pontevedra y con repercusión en todo el sector industrial y forestal gallego. No vamos a llenar este escrito con datos sobre el número de empleados, directos e indirectos, su influencia en la comarca, en el PIB gallego, en el transporte e incluso en el Puerto de Marín (están a disposición de todo el público), además de la colaboración esencial en diversos y múltiples temas sociales.

Por cierto, los empresarios del sur de Galicia vemos con envidia la actitud del Gobierno local de Navia en relación con la industria. En concreto, su apuesta por una industria sostenible quizás sea la explicación por la que Navia goza de un entorno amable para el desarrollo económico, mientras Pontevedra sigue liderando tasas de desempleo. Y con más envidia todavía leemos que hay proyectos con inversiones por valor de 450 millones de euros hasta el 2023, mientras en Pontevedra simplemente se pretende cerrar industrias. Cerrar, sin más. Que no nos cuenten milongas ni quieran disfrazarlo con falsos e inviables «traslados».

La pelea para que Ence se quede en nuestros lares va ser larga… y dura. Cualquier sentencia tendrá su oportuno recurso, sea o no favorable, ya que las asociaciones contrarias no son mancas. Y además, que lo sepa todo el mundo, están siendo apoyadas por un proyecto de reforma de la Ley de Costas que pretende cerrar todas las concesiones pegadas al mar. Dios nos coja confesados.

Finalmente, nos preguntamos: ¿Es necesaria esta batalla? ¿Tendremos, en nuestra querida comarca y terriña, que «soportar» a miles de personas haciendo cola en la lista del paro? ¿Se le ha preguntado al comercio local? ¿Hay realmente una mayoría absoluta que desea el cierre de Ence, o esa mayoría es una minoría mal representada? Me suena a otros temas en los que las minorías radicales están consiguiendo imponer sus criterios contra el interés general. A pensar en ello.

Por Víctor Nogueira García Presidente del Grupo Nogar

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