Morir de amor

Francisco Martelo EN LÍNEA

OPINIÓN

El matrimonio fallecido, Josefina Martínez (a la izquierda) y Teodoro Díaz (derecha), durante la celebración del 102 cumpleaaños de la madre de Josefina en el año 2015
El matrimonio fallecido, Josefina Martínez (a la izquierda) y Teodoro Díaz (derecha), durante la celebración del 102 cumpleaaños de la madre de Josefina en el año 2015 I. FERNÁNDEZ

Me emocionó la crónica, en este diario, sobre la defunción de dos ancianos del municipio de Mañón que compartieron más de seis décadas de su vida y se fueron el mismo día, ella solo dos horas después del fallecimiento de su marido, a consecuencia de la conmoción y el dolor sufridos, capaces de ocasionar una enfermedad de la pared muscular del corazón. Los cardiólogos la denominan miocardiopatía de estrés o del corazón roto o, también, síndrome Tabok-Tsubo, que es el nombre de una vasija abombada con el cuello estrecho que los pescadores utilizan para atrapar los pulpos en Japón, país donde fue descrita la enfermedad en los años noventa. Esa forma de cántaro la adopta el ventrículo izquierdo en situaciones en las que se genera una gran descarga de adrenalina, produciendo una clínica similar al infarto, pero sin obstrucción de las arterias del corazón; a pesar de lo cual puede acabar con la vida del paciente, que es, en la mayoría de los casos, una mujer que por su edad ya no tiene la protección de las hormonas del ovario. Rabia, estupefacción, sentimiento desgarrador porque se ha ido tu otra mitad. Tristeza infinita.

Galicia está llena de historias familiares como la de Teodoro y Fina, emigrantes en la búsqueda de un camino que los libere de la escasez y los diferencie económicamente de sus mayores, atrapados en las debilidades de su clase social. Años de entrega al esfuerzo permanente, de renuncia a lo propio, de aceptación de costumbres e idioma diferentes, todo ello resumido como una épica de la vida cotidiana, sostenida por el amor entre ellos y la confianza en un futuro diferente.

Manejados por la saudade que reclama regresar al pasado, consiguen volver al país verde de suaves montañas, en la cercanía del río Sor, donde se reencuentran con el horizonte grabado en su mente desde la niñez, donde está su infancia y donde reconocen su identidad, terreno por tanto muy favorable para que, durante años, puedan defenderse él como zapatero y ella como costurera, granjeándose el afecto de sus vecinos, mientras envejecen sin prisa mirándose en el espejo de su anciana madre y suegra María, que se fue a los 105 años.

En estos tiempos de tantos proyectos matrimoniales rotos, de tanta violencia hasta el punto de acabar con el otro, son afortunadamente muchas más las parejas que siguen el ejemplo de la de nuestra historia. Cuando las fuerzas van a menos, solo puedes ser feliz en la proximidad de la escolta que te ha acompañado en el permanente caminar de la vida. Quién le iba a decir a Fina que su destino era que el camino se acababa cuando el otro no pudiese acompañarla. Es un final triste, pero conmovedor.

Sí, que la salud me acompañe, pero si me quedo solo en el camino, que mi corazón se convierta en una «pulpeira japonesa» que pueda quebrarse bruscamente posibilitando que el amor me lleve.