¿Un mundo sin coches?

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

HENRY NICHOLLS | reuters

10 ene 2020 . Actualizado a las 12:51 h.

Resulta que el pasado domingo se celebró el Día Mundial Sin Automóvil, una cita que se hizo oficiosa en 1994 tras una conferencia en el Congreso Internacional de Ciudades Accesibles que tuvo lugar ese año precisamente en España, en Toledo. No pasa nada, todos los días hay un Día Mundial de algo -y a menudo varios- y todo el mundo tiene derecho a instaurar una efeméride en apoyo de aquello que considera conveniente. En este caso, la supuesta necesidad de reducir y si es posible eliminar el uso del automóvil, con la excusa de su contribución a la contaminación y el calentamiento global, y como responsable principal (eso creen los organizadores) del cambio climático.

Esta gente aspira a una especie de Arcadia en la que el ser humano vivirá en comunión con la naturaleza, sin malos humos (ni de los tubos de escape, ni de las personas), y en el que el futuro se construirá pedaleando o en el coche de San Fernando, ya saben: un rato a pie y otro andando. Los únicos vehículos posibles serán la bicicleta, los patines en línea y las carrilanas.

Para los promotores del día sin coche no significa nada la contribución del automóvil al desarrollo de la humanidad, la revolución de las comunicaciones, el turismo, la autonomía individual. No importa que se trate de una industria que da trabajo -en nuestro país, en nuestra comunidad- a cientos de miles de personas. Ni que, además, en los últimos años los fabricantes hayan invertido sumas millonarias en la búsqueda de soluciones de movilidad alternativas a los motores de combustión. No, quieren un mundo sin coches.