Paracetamol, píldoras anticonceptivas, pastillas para la tensión, antidepresivos, ibuprofeno, protectores estomacales... Las boticas ven cómo el listado de fármacos que escasean crece poco a poco. Hay en España más de 31.000 presentaciones de medicamentos y los problemas afectan a medio millar. Es un porcentaje mínimo, pero los profesionales admiten una realidad, la solución no es fácil.
El desabastecimiento de fármacos no ha generado un problema de salud pública porque la sanidad española es un reloj suizo. Si falta un medicamento para el cáncer, la AEMPS lo importa del extranjero. Pero sí puede generarlo. De momento provoca confusión, malestar y desconfianza a los pacientes, la mayoría mayores. Cambiar la pastilla roja por la blanca tiene consecuencias en un enfermo polimedicado y en su adherencia al tratamiento. Provoca una sobredemanda en las consultas de primaria, ya de por sí saturadas, porque el usuario debe acudir al médico para cambiar la posología.
Los farmacéuticos alertan de que la bajada de los precios hace que los laboratorios vean comprometida la viabilidad de algunos productos. Otros sectores piden firmeza ante las presiones de las empresas. El problema es real, y las soluciones tienen que llegar, porque el paciente siempre es el perjudicado.