Sánchez muta en Gary Cooper

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Aeste paso, a Sánchez no le va a hacer falta apretar el acelerador en la campaña. Casado y Rivera le están haciendo el trabajo. Hasta ahora le basta con dejarlos que hablen y se hundan solos. El líder del PP lleva una racha penosa de declaraciones que le están poniendo a la defensiva, la mayoría relacionadas con las mujeres, a las que se atreve a decir que deberían saber lo que llevan dentro cuando están embarazadas. También ha resucitado el asunto del aborto, al pedir que se vuelva 34 años atrás, y generado una gran polémica con su ambigua propuesta de no expulsar a las inmigrantes que den a sus hijos en adopción. Pero Rivera le ha superado. Primero regaló a Sánchez la foto de Colón, el mejor cartel electoral del PSOE. Luego le reforzó al establecer un cordón sanitario a los socialistas y no a Vox. Una sorprendente torpeza política que supone la renuncia a la centralidad. El pucherazo de las primarias de Castilla y León, aún sin depurar responsabilidades, ha sido el golpe de gracia a la regeneración que decía representar Ciudadanos. Con esta bagaje, Rivera compareció en una entrevista en TVE en la que visibilizó su obsesión enfermiza con el presidente del Gobierno como eje de su estrategia electoral. Hasta 45 veces nombró a Sánchez y 40 al PSOE, siempre para criticarlos duramente. Solo una mencionó a Casado y otra a Vox. Rivera está logrando convertir a Sánchez en una especie de Gary Cooper en Solo ante el peligro de las tres derechas, en lugar de diferenciarse del PP y, sobre todo, de Vox. Tanto él como Casado están dejando salir vivo a Sánchez, al que combaten a base de descalificaciones gruesas y verborrea, en vez de golpear sus flancos débiles con argumentos y hacer propuestas alternativas.

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