El futuro del PP no puede ser Aznar

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

Ricardo Rubio - Europa Press

22 ene 2019 . Actualizado a las 07:49 h.

La convención nacional que acaba de celebrar el PP deja claro que detecta a Vox como una vía de agua por la que se están esfumando sus esperanzas de volver a ser el gran partido de centroderecha capaz de alcanzar dos veces la mayoría absoluta. Pero una cosa es acertar en el diagnóstico y otra administrar el tratamiento correcto. Pablo Casado cometería un grave error si tratara de suturar esa herida radicalizando el discurso o haciendo una enmienda a la totalidad a la etapa de Rajoy. Y algunos síntomas, como el hecho de que hablara de que el suyo es «el PP verdadero», y sobre todo que haya recuperado a Aznar como referente político, apuntan en esa dirección.

 Algunos han olvidado cómo alcanzó el PP sus mayorías absolutas y pretenden contarnos la historia del revés. Con el discurso de don Pelayo, y con un mostacho todavía lustroso, Aznar, con todo a favor, perdió las elecciones de 1993 y en 1996 solo fue capaz de obtener 156 escaños frente a un González que agonizaba sepultado por un alud de escándalos tras 14 años en la Moncloa. Fue precisamente cuando moderó el PP en su primera legislatura cuando Aznar alcanzó luego la mayoría absoluta del año 2000. Pero ese éxito se le subió a la cabeza, volvió a radicalizarse y convirtió al PP en lo que los ingleses llaman un nasty party. Un partido antipático que dejó en herencia a Rajoy.

Y también parecen haber olvidado algunos que fue precisamente cuando Rajoy se libró del lastre del aznarismo radical y antipático de los Acebes, Zaplana, Mayor Oreja y compañía, forjó en 2011, con un discurso centrista, la mayoría absoluta más aplastante que logró nunca el PP: 186 escaños. Cifra que superaba la que alcanzó Aznar y que está en el origen del rencor del presidente de Faes. Ese mismo discurso moderado ha permitido también a Feijoo enlazar tres mayorías absolutas.