Pillaje en la AP-9

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

06 nov 2018 . Actualizado a las 00:55 h.

Desde los pícaros del Renacimiento y el Barroco, España adolece de altura para el arte del atraco, asalto o desvalijamiento. Aquí las cosas siempre se han hecho a lo bruto.

Desde el Polifemo de Góngora al Pascual Duarte de Cela hemos sido toscos y adeptos al arte de hacer las cosas por la brava. Falta finura, que dicen los italianos en su vibrante lengua. Faltaba. Porque con la AP-9 todo ha cambiado. Aquí te asaltan con argumentos y gentileza. Hasta daría gusto decirles «gracias por sus servicios» si no fuese porque los gallegos no podemos más.

El domingo La Voz publicaba, luego de haber razonado el oprobio de la AP-9 para nuestros bolsillos, que tenemos la única autopista de España que carece de ayudas. En otros lugares se subvenciona todo lo subvencionable. Aquí, no. Somos mansos, que decía Castelao. «Gallegos de lluvia y calma», en verso suelto de Miguel Hernández. Pero ni mansos ni calmosos, como también sabían Castelao y Hernández. Ni resignados. Por eso estos días gritamos al unísono que no lo soportamos más: el pillaje de la AP-9.

No busquemos culpables en las siglas de algún partido. En realidad, Rajoy y Zapatero son vínculos de este disparate. PSOE y PP, como si no hubiesen podido hacerlo peor, aumentaron concesión e hicieron recaer las remodelaciones en el bolsillo de los contribuyentes. Y llegamos a este punto donde la novela picaresca tiene de nuevo concreción. En tal género literario los damnificados eran actantes de las farsas. Aquí, los gallegos. O sea, las auténticas víctimas.