¿Qué ve en Quebec?


Sánchez se va a Quebec y propone a Quebec como ejemplo de solución política al problema catalán, pero ¿qué ve en Quebec? Parece que ve una gran provincia integrada en un gran país en el que el independentismo se ha desinflado. Es discutible la comparación cuantitativa pues, aunque en Quebec caben tres Españas, solo tiene un millón de habitantes más que Cataluña. Es aún más discutible la comparación cualitativa pues ni España es Canadá, ni la actuación de España con Cataluña ha sido la de Canadá con Quebec, ni viceversa.

Quebec fue colonizado por los franceses y abandonado por los franceses. Durante un par de siglos los ingleses intentaron eliminar todo vestigio de cultura francesa, prohibiendo el catolicismo e imponiendo el inglés en la educación. No lo consiguieron, hasta el punto de que hoy ocho de cada diez quebequenses hablan francés y son católicos (por algo el lema de Quebec es Je me souviens, es decir, “Me acuerdo”). La resistencia previa y la revolución tranquila del último medio siglo han volcado la situación. Hoy el francés es la única lengua oficial, pero los pocos anglófonos, si lo demandan, tienen derecho a educar a sus hijos en inglés.

Hoy Quebec dispone de amplia autonomía, pero simbólicamente el jefe de Estado es un gobernador que representa a la Reina de Inglaterra. Hoy, tras dos referendos de autodeterminación (1980, 1995), los independentistas han pasado del 40% al 50%, pero, como no han logrado su objetivo, no descartan un tercer referendo. Hoy en la Asamblea Nacional de Quebec están equilibradas las fuerzas entre nacionalistas de centro-izquierda y liberales de centro-derecha, pero en el parlamentarismo canadiense prevalece la moderación sobre la crispación. Hoy Quebec ha adquirido el reconocimiento como nación dentro de Canadá, pero Canadá no es un estado-nación sino una confederación de estados, en la que Quebec no es la comunidad autónoma de una minoría nacional sino la nación de un pueblo con identidad propia. Hoy Quebec ha dejado de ser la región rural y pobre de hace unas décadas para convertirse en una potencia energética, mineral e industrial, pero para ello ha nacionalizado recursos y los ha gestionado con la corresponsabilidad de un estado federal. Hoy en Quebec los ciudadanos se implican en la vida política, pero se aplican más a la hora de asumir una fiscalidad progresiva con impuestos federales y locales. Hoy en Quebec están orgullosos de ser nación, pero lo están todavía más por haber logrado reducir las desigualdades sociales como en ninguna nación del mundo.

Si Sánchez solo ve en Quebec un ejemplo de diálogo político, se queda corto. Si ve un ejemplo de modelo territorial, de gestión responsable o de política lingüística, la cosa va para largo. Si ve un ejemplo de referendo pactado, se va a topar con un frente parlamentario que de moderado tiene poco o nada. Cuando Sánchez ve en Quebec un ejemplo para Cataluña… ¿Qué ve en Quebec?

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