Enganchada a la hemeroteca


Me he enganchado a la hemeroteca que los domingos saca Ana Pastor en El objetivo. Esa evidencia de la mentira es clarificadora, como lo es la sensación de espectadora frustrada, de ciudadana abochornada que una siente. Me gusta pensar que al enfrentar tanta desfachatez de golpe, al ponernos delante las imágenes directas de cómo nos engañan, seremos capaces aunque sea durante un minuto de reaccionar. Me gusta pensar que somos capaces todavía de indignarnos, de rebelarnos, de desobedecer. Me gusta creer que no nos conformaremos con la gentuza que nos escupe y nos sigue escupiendo encima, que no estamos dormidos. Que diferenciamos. Que aprendemos de la hemeroteca. El domingo pasado Ana Pastor sacó a Zaplana. Un Zaplana que hace veinte años nos decía que en el PP nadie podía meter la mano en la caja porque no había caja. Un Zaplana que aseguraba que en su partido sería imposible una trama de corrupción como la del PSOE. Un Zaplana que justificaba hace solo unos días que no es lo mismo robar ahora que hace dos décadas en otro contexto, que no es lo mismo robar poco que robar mucho... Que no es lo mismo, vaya, que robe él que que robes tú. Me gusta la hemereteca de Ana Pastor porque espanta, y porque quiero pensar que somos mayoría los que al verla sentimos que, pese a todo, todavía no han podido robarnos la vergüenza.

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