Cristina se ha liado


Si a los programas de televisión hay que darle unos días para ver por dónde respiran, el de Cristina Pardo se merece por lo menos esa mínima espera. Otro domingo más para entender si la propuesta que vimos la semana pasada gira un poco o se mantiene por el mismo carril confuso del inicio. Cristina le puso su mejor cara y un título, Liarla Pardo, bastante adecuado para el resultado que ha causado en los espectadores. Una comezón rara, un desajuste tal vez provocado de lo que suele ser un magacín de tarde dominguera. El caso es que Cristina, que se maneja perfecta en el directo y luce siempre un desparpajo admirable, cojeó el primer día. Veremos el segundo. Pero en el primero el público se descolocó con el batiburrillo de ideas, de contenidos y de formatos que quiere aunar el espacio de La Sexta. Por momentos parecía España Directo, en otros El Hormiguero (no más juegos en la tele, por favor), en otros quería emular a las tertulias políticas de su cadena y a las gracias propias de El Intermedio. Y ni Gonzalo Miró es Gonzo saliendo a la calle ni Cristina Pardo es Toñi Moreno. Por eso no le hace falta el sofá de las entrevistas a famosos ni ella da el pego en ese tablao. De Cristina nos gusta su naturalidad, su manejo de los entresijos de la política, su ingenio y su dominio de la actualidad. Veremos este domingo si Pardo de nuevo se vuelve a liar.

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