Hay razones y lógica más allá de la ley

OPINIÓN

ALBERT GEA

25 sep 2017 . Actualizado a las 07:21 h.

Un viaje a Palencia, para ver arte románico, se puede organizar, por ejemplo, sobre estas dos alternativas: viajar solo y en moto, sin más equipaje que el móvil; o juntar dos familias de 7 y 5 miembros, llevar tiendas y pucheros, y alquilar un microbús con chófer. En el momento de programar el viaje las dos opciones son razonables y libres. Pero, cuando la excursión se encuentra ya por Villalón de Campos, no tiene sentido que una de las familias decida apearse y hacer el viaje por su cuenta.

Porque lo que al principio eran opciones totalmente libres y personales, constituye después un espacio estratégico común, cuya ruptura unilateral o forzadamente pactada causa enormes y no deseados perjuicios a las familias implicadas.

Con esta parábola resulta fácil entender lo que, en enormes y complejas dimensiones, quiere hacer Puigdemont: apearse donde le da la gana y sin invocar ni a Dios ni al diablo, y provocar un grave desastre para él -aunque la sarna con gusto parece que no pica-, y para los que íbamos con él, que tendremos que pagar los costes y enfados de una decisión tan atrabiliaria.