El PSOE como alternativa


Profesor de Economía de la Universidade de Vigo

El último Barómetro del CIS recoge que el 51,8 % de los españoles consideran que la gestión del Gobierno es mala o muy mala, y solo un 24,4 % la consideran buena o muy buena. Es evidente que buena parte de la ciudadanía reclama otro tipo de gestión y no respalda al Gobierno del PP. No es nada nuevo. Once millones de electores votaron al PP o a Ciudadanos en las últimas elecciones generales, pero diez millones y medio lo hicieron al PSOE y Podemos.

El juego político de la democracia requiere que frente a los Gobiernos existan alternativas políticas. Desde la transición política, el PSOE o gobernaba o era la alternativa al Gobierno conservador. Pero la erosión del bipartidismo español ha llegado a cuestionar ese rol fundamental del Partido Socialista como alternativa de Gobierno.

En la última etapa del Gobierno Zapatero, el PSOE entró en un escenario de debilitamiento electoral que se evidenció especialmente en las elecciones generales del 2011 y del 2015. Después, el apoyo electoral se mantuvo en niveles mínimos, pero no empeoró en las elecciones de junio del 2016, en las que se evitó el anunciado sorpasso. Tras las últimas elecciones generales, el CIS mostró cómo el PSOE avanzaba y se recuperaba en el verano pasado.

Pero el golpe de timón que derribó al secretario general de los socialistas el pasado mes de octubre implicó una caída de 6 puntos en la intención de voto al PSOE. Implícita iba la abstención del PSOE en la sesión de investidura de Rajoy. Desde entonces, el PSOE ha quedado relegado a la tercera posición electoral por detrás de Podemos, tal como muestra también este barómetro del CIS.

El discurso dominante concluyó que el PSOE debería permitir el Gobierno del PP y para ello descabezar, si era necesario, a su secretario general. Poco ha preocupado el respeto al voto directo de quienes eligieron en primarias a ese dirigente socialista ni el compromiso electoral del partido como alternativa al PP. Así, el PSOE se sume en una crisis histórica.

Curiosamente, los sectores políticos, económicos y mediáticos que impulsan ese discurso dominante defienden el modelo político que surgió de la transición y alertan contra los populistas. Pero no entienden que para defender el modelo constitucional y frenar a los extremismos es necesario impulsar un PSOE fuerte, que recupere el voto que se le fue por la izquierda. Y eso es justamente lo que imposibilitan con una hoja de ruta que favorece la estabilidad del Gobierno del PP pero dinamita al PSOE como alternativa.

Por Gonzalo Caballero Profesor de Economía de la Universidade de Vigo

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