El paraíso en la Tierra

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

Las imágenes que emitió televisión española de los momentos previos al inicio del debate de investidura resultaron ser, probablemente sin buscarlo, la mayor crítica que se haya hecho en mucho tiempo de la clase política. De lo que Podemos llamaba «la casta», a la que se ha incorporado alegremente. Las imágenes, de contenido altamente pornográfico, eran el testimonio de la felicidad. Es decir, si a mí usted me pregunta qué es la felicidad, yo le contestaría que eso que se veía en la tele. Aquello parecía la fiesta del verano en un elegante club náutico de la Costa Azul o la Fiesta de la Rosa. Los diputados y las diputadas, morenos y guapos, venían de Sanxenxo, de Puerto Banús, de Santander, de Ibiza, y se abrazaban con la alegría de reencontrar a esos compañeros de partida de golf, de restaurante japonés o de ópera en el Real. Se les veía quedar para luego, para ir a cenar un ceviche a uno de los restaurantes peruanos que se han puesto de moda en Madrid y luego a tomar un gin-tonic a una terraza de moda, que Madrid está estupendo estos días con la gente todavía en la playa.

Uno entonces comprende el verdadero significado de la expresión «vocación de servicio público» y por qué nadie nunca, una vez dentro, quiere volver a salir, como en la famosa película de Buñuel. La guinda de aquello fue cuando Ana Pastor tomó juramento y dio la bienvenida al congreso a? Cipriá Ciscar, que es socio de ese casino desde hace ¡veintisiete años!

Yo les digo a ustedes que el resto de los españoles nos estamos perdiendo algo y que el paraíso está en este mundo.